martes, 7 de junio de 2011

Y fueron muriendo los ángeles caídos:

Diluvio de emociones, todas desbordando mi ser.

Fuego ardiente, aire gélido, y agua congelada. El Apocalipsis que creaste va destruyéndome poco a poco.

¿Dónde está el Salvador? ¿Y ese ángel guerrero? ¿Dónde está ese amor capaz de calmar las temibles fuerzas de la naturaleza? ¿Dónde quedó lo nuestro?

Te busco entre medio de tanta destrucción, pero, a la vez, intento olvidarte.

Dejo que el fuego queme tus recuerdos, que el aire se lleve tus palabras y que el agua borre tus caricias.

Intento dejarme seducir por los diablos, olvidando lo mucho que sufro porque tú ya no estás aquí. Caigo en sus trampas y me permito devorar por sus alimañas. Es menos doloroso que enfrentarme a tu huida. Mis alas no tienen fuerzas para seguirte.

¿Será tarde para la salvación de mi mundo? ¿Tendré tiempo de volver a tus brazos?

En siete días se hizo el universo, en siete días te encontré para luego perderte. En siente días se destruyó nuestro mundo.

Siete… los días sin saber de ti.

lunes, 25 de abril de 2011

Samuráis del corazón.

No estoy mal. Ni lo estaré. Tengo claro lo que quiero…

No voy a aguantar miedos e inseguridades… ya va siendo hora de que los guerreros del amor dejen de ser inseguros luchadores destinados al fracaso.

-¡Me considero un gran guerrero! Leo el alma en las miradas… saboreo los sentimientos en los besos…

- Prepárate para un nuevo y difícil enemigo.

-Puedo esperarle… puedo dejar que las aguas se calmen… puedo dejar que su corazón vuelva a palpitar por mí.

- Quizás no haya sentido nada.

- Quizás no… pero quizás sí, tan solo necesite darse cuenta… aquí estaré… una de las mayores cualidades de la batalla es no ser impaciente.

No tengo miedo a un futuro… un futuro juntos o separados… si debemos estar juntos el destino se encargará de mover sus hilos… de mover montañas y mares… de unirnos otra vez.

sábado, 23 de abril de 2011

Tartas merengadas.

Manchas de chocolate llenan nuestros rostros. La nata adorna tu sonrisa, haciéndose el pastel más apetecible que en mi vida vi.
Nos manchamos de amor. Todo nuestro cuerpo cubierto de esa sustancia tan añorada por algunos pocos e infravalorada por otros tantos.
Besos dulces, caricias de sabor empalagoso y miradas melosas.
Nos dejamos hacer uno en medio de esta batalla de caramelos. Acabamos haciendo el amor durante toda la noche.
Finalmente, nos quedamos dormidos en un intenso abrazo. Solos, tú y yo.
Dulces sueños, amor.
Dulces sueños, corazón.

domingo, 17 de abril de 2011

La lalala lá.

Quiero perderme en un bosque contigo, que esa mirada tuya sea mi único abrigo… y tus besos mi único alimento. Mirarte y flotar, viajar los dos por el círculo polar, acompañados del vaivén de los sonidos de esta canción. Sentir que juntos las horas se nos hacen cortas y los días no son suficientes.

Quiero contarte mis más íntimos cuentos… esos en los que caperucita se come al lobo y en los que los tres cerditos son expertos en artes marciales.

Quiero llevarte conmigo a un mundo de surrealismo, lleno de amor, donde todo pueda ser posible y las leyes de la física no sean más que números sin sentido y palabras sin importancia.

Quiero componer en tu piel un sin fin de melodías de amor, de baladas cursis que hablen de ti y de mí…

Quiero que llegue el momento de estar, de nuevo, junto a ti.

sábado, 19 de marzo de 2011

Los colores de tu piel.

Colores que se mezclan en el fondo blanquecino de una pared. Tú y yo los mezclamos, los arrojamos despreocupadamente en medio de una sinfonía de risas.

Esa pared era nuestra, en ella plasmamos nuestro amor, con miles de caricias de color azul, unos cuantos besos de color verde y unas miradas de color violeta.

Solíamos contemplarla mientras lo hacíamos. Era nuestro propio monumento hecho con el amor que compartíamos. Era la entrada a nuestro rincón.

He intentado pintarla de nuevo miles de veces. Los botes de pintura la rodean pero nunca tengo las fuerzas suficientes…

Es tan difícil ver la entrada al paraíso y, por mucho que lo intentes, no poder entrar en él.

Algunas veces siento que algún día volveremos a usarla, que volveremos a irradiar nuestro amor con miles de tonos distintos, creando un nuevo arco iris.

Es tan solo una pared… ¿por qué darle tanta importancia?

Iluso, de creer que dejaré de dársela, e iluso por pensar que se repetirá de nuevo.

Después de todo sigo aquí… por si los astros.

domingo, 13 de marzo de 2011

Abracadabra.

Las hadas del amor me mostraban el camino. Yo solo seguía sus direcciones, llegando a nuestro escondrijo secreto, donde tantos momentos tuvimos.

Dicen que un día, en uno de esos revolcones llenos de amor, dijiste que me querías, que siempre estarías ahí. Nombraste uno de los hechizos más naturales y poderosos que yo podría haber lanzado sobre ti. Te enamoré.

Aun siento esa época donde flotábamos, inmunizándonos de las desgracias que nos rodeaban, protegiéndonos con aquél abracadabra.

Yo te creí, y poco a poco fuimos siendo uno, y el hechizo rebotó contra mí. Me enamoré.

Entonces ocurrió la desgracia… una magia tan fuerte y poderosa no puede durar para siempre. Todo se extinguió.

Ahora, aquél hechizo de amor, es mi maldición. Vivo para recordarte. Me destrocé el corazón. Tú lo despedazaste.

Crueles demonios rondan mis aposentos, me traen noticias tuyas, de tus nuevos amores…

¿Cuánto tiempo seguirá surgiendo efecto la poción de tus besos? Quizás, nunca tenga un final feliz…

jueves, 3 de marzo de 2011

La pesadilla jamás soñada.

Es difícil despertarse y no saber si lo soñado fue real o no. Recordar esos momentos contigo como si fueran tangibles y, tan pronto como llegas a creerte la fantasía, caes en la cuenta de que nunca pasará.

Sin embargo, espero ansiosamente a que lleguen esos sueños, ya que son la única forma de reencontrarnos, sentir otra vez tus besos y ver esa mirada llena de amor.

Tengo miedo, de que alguno de esos maravillosos sueños, llegue a convertirse en pesadilla, mostrando la cruda realidad.

Pero… ¿y lo nuestro? Sinceramente ¿fue real? ¿fue fruto de los mayores deseos de mi corazón?

Y lo que siento yo por ti… ¿ficción o realidad?

Estoy cautivado en un sueño estúpido que no me lleva a ninguna parte.

Quizá necesitase de otro caballero soñador y, de esta manera, tener una maravillosa historia del amor soñado.

Quizá ya sea hora de madurar, dejarme de cuentos imaginarios y, de una vez, aterrizar en el suelo, y afrontar lo duro que podría ser darme cuenta de que te perdí.

Te perdí, otra vez… y para siempre.