martes, 28 de agosto de 2012
La Panacea Universal.
No, no me refiero a esa simpleza acústica, obra de ''El Señor'', ese llamado Dios, que te nutre el alma, dándote de mamar de su armonía celestial, fruto de corridas de ángeles en un vano intento de reproducción.
Hablo de la simpleza destructiva, maltratadora de genios sin musas acompañantes, machacándolos hasta convertirlos en burdos barrenderos de su propia genialidad.
Hablo de esa monotonía asesina de héroes que, hartos de combates contra bestias inmundas y de salvar bellísimas doncellas y princesas engreídas, se cuelgan del árbol más cercano, sentenciando el final de sus existencias, deteniendo el ''tempo'' de sus latidos tras el nudo de la soga.
¿Cómo evitar sumergirme en un baño caliente, mejorándolo con sales aromáticas, a ritmo de una buena última canción, y con graves hemorragias provocadas intencionalmente en mis extremidades? ¿O cómo evitar caer dentro del saco de sueños rotos barridos por un idéntico yo frustrado, sin motivaciones, cansado de luchar?
He aquí la respuesta a nuestras incógnitas: .
viernes, 15 de junio de 2012
Fruto marchito.
Busqué y perdí la cordura. Enloquecí con cada búsqueda, cada día mi enajenación aumentaba, deliraba.
Y en mitad de aquella confusión delirante me paré, víctima de mis ilusiones, mis engaños y del cansancio.
Escocían mis entrañas y mis ojos, secos, lágrimas anhelaban.
La causa de aquel sin vivir estaba ahí, destrozando mi espíritu, mi raciocinio y aniquilando mi ser.
Desecho de los sueños por los que luché y cabalgué, me abandoné. Y mi cuerpo, demacrado, el bello abono de mi tierra pasó a ser. Tan solo sobrevivió una parte, mi corazón, delirante, esperando a que algún día lo reanimaran con los jugos de Morfeo y pudiera emprender de nuevo aquel viaje ensoñecedor: la busca de nada, para nada.
Y cuentan que ahí continúo, vacío, podrido, sin ser pero siendo, sin existir pero existiendo, sufriendo, alma errante, juguete de un bebé alado que, tras ser su fiel amante, me abandonó.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Dafne, dioses y demás menesteres.
Decías que veías el futuro, que sabías todo lo venidero. Yo te abraza y rogaba que todo siguiera brillante, irradiando más luz que las estrellas.
Dijiste una vez que veías un final, de forma borrosa, una mancha en un paisaje dorado. Un muerto en medio de la pista de baile. Yo lloraba y lloraba, mientras rezaba para que fuera tan solo un sueño, una ilusión, el miedo del tonto enamorado que teme perder su compañero.
Me besabas y vivíamos en un paraíso, una época de esplendor de amor, los amantes de Cupido envidiaban nuestra pasión.
Tanto amor y dicha les dio envidia, dioses engreídos que no podían apartar los ojos de dos personas que vivían la mejor historia de amor que los mitos recordaran.
Llegó aquel baile que tan lejano había quedado… Y en el medio de los acordes mis besos dejaron de fascinarte. Entre melodía y melodía nos fuimos apagando. Todo pasó entre canción y canción. Te fuiste y los dioses ganaron la partida.
Me quedé ciego, dañado por la melancolía de tu pelo y la tristeza del recuerdo de tus ojos. Y caí, y caí. Ese pozo profundo y sin final fue mi hogar, una caída constante en la que la luz no iluminaba mi cuerpo.
Y ahí continuo, bajando y bajando, sumergido, cayendo hacia la profundidad. Perdido entre las profecías del Oráculo, esperando a que mi destino por fin llegue, iluminando de nuevo mi vida, poniendo rumbo a mi camino.
PRINCIPIO.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Capitán sin marineros.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Locura, destino y el azar.
Nerviosismo en todo su máximo estado recorre cada centímetro de mi joven cuerpo, deseando y, casi, dependiendo de tu piel y tus aromas.
Desisto después de agitadas horas de autodestrucción mental, en la que me convenzo de cosas banales, sin lógica aparente, pero que para mi enferma mente poseen de todo un razonamiento al más estilo cartesiano.
Tu recuerdo me perturba, me enloquece, y aunque eres mío, pequeños demonios intentan apoderarse de mi alma y convertirme en la inmunda bestia celosa que nunca pretendí ser.
Confusión. Alteración. Alucinación. Depresión.
Perfeccionamiento. Alumbramiento. Renacimiento. Admiración.
Voy recorriendo callejuelas que no me llevan a ninguna parte, tan pronto estoy en éxtasis, como tan pronto me ha devorado la soledad y la melancolía.
Todo pasa a velocidades de vértigo, más aun que las estudiadísimas notas de la ‘’Fantasie’’ de Chopin.
Y aún no sé que me depara esta extraña y romántica historia en la que ahora me habitúo.
Espero poder verte pronto, abrazarte y extraer de tu cuerpo cada gota de tristeza y dolor mediante caricias y besos de amor.
Quisiera pensar que todas las circunstancias de las que nos encontramos rodeados nos vuelvan más fuertes y nos unan con una infinita pasión.
Lloro, amarga y felizmente, en este complejo estado de mil sensaciones contradictorias que invaden mi cuerpo.
Y lo peor es que sé que mi única medicina eres tú.
domingo, 9 de octubre de 2011
Metafísica del segundo domingo mensual.
Era guapo, simpático, amable, divertido y encantador, pero nunca supo verlo.
Siempre conseguía sacar una sonrisa a los demás, incluso cuando en su interior todo eran tinieblas. Las bromas siempre serían su mejor cualidad. Humorista en toda su esencia.
Nunca supo valorarse. Llamaba la atención, pero a pesar de eso, era inseguro.
Era el jefe de la manada, pero incluso él tenía miedo a la soledad, al liderazgo.
¿Qué hacer cuando tu autoestima está en cayendo en un profundo pozo sin fin?
Lo tienes todo, pero no eres capaz de quererte a ti mismo.
Y esa es la cruda realidad. Mi camino en búsqueda de la felicidad se detuvo hoy en la siguiente cuestión ¿acaso soy capaz de quererme a mi mismo?
martes, 6 de septiembre de 2011
Lo que el agua nos concedió.
Y cada noche te veré en el agua, en el reflejo de mi alma, en lo más profundo de mis pupilas difuminadas.
Y en ellas te esperaré, en ese mundo indeterminado y en continuo movimiento regido por las leyes naturales, donde tú y yo conseguimos fusionarnos, de nuevo, en el agua.
Nacerá de ella la imaginación de nuevos seres creados por la unión de nuestros labios. Bailarán en ondas circulares como al caer la piedra en la superficie del lago. Y las burbujas nos rodearan, mostrando en sus esferas imágenes de nuestras íntimas aventuras.
Los ríos vienen a nuestro encuentro y con ellos traen nuevas corrientes de sentimientos.
La lluvia precipita contra tu pecho y va mojando cada parte de tu cuerpo. Mi cuerpo transformado en precipitación va haciéndote paso a paso el amor. Cada caricia es caliente y a la vez provoca en ti escalofríos. Mi esencia se vuelve tu perfume.
Y mientras nos vamos sumergiendo en ese profundo mar en el que solemos gozar, poco a poco, el mundo alrededor se va esfumando y tan solo queda las vibraciones de dos almas palpitando la una por la otra.