jueves, 17 de febrero de 2011

Deja que tu alma brille.

Tú, ese tipo de persona que todo el día agacha la cabeza. La misma que cuando lo ve no para de temblar.

Tú, ese chico tímido del fondo de la clase, que apenas emite su voz en un sonido audible, presa del pánico de no saber encajar.

Tú, chico que desde hace tanto tiempo no sabe vivir, y mucho menos, se atreve a amar.

Puede que seas en el fondo así, puede que ni te guste sentirte el centro del mundo y que tan solo quisieras ser ‘’su centro’’.

Ansías con toda tu alma ser su sol, iluminarle con tu luz, pero ni si quiera eres capaz de mantenerle la mirada lo suficiente para que florezca el amor.

Tú, chico que llora desconsoladamente debajo de las suaves mantas de su cama, la que nunca pudo compartir con la persona de sus sueños y, mucho menos, jugar en ella a amaros, a ser uno.

Tú, en el fondo eres como yo, y como aquél, y como ella, eres como todos, una mera víctima más de un amor no correspondido, víctima de no saber darlo todo hasta las entrañas.

Tú, nunca sabrás lo que pudo haber pasado, nunca sabrás lo que pasará.

Tú, nunca serás todo lo que puedes ser, sin querer llegar a brillar.

¡Lucha! Lucha por todos los que no somos capaces de batallar, contentándonos con quedar en un segundo plano, contentándonos con esperar y esperar.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Menesteres de la ''H''

Adoro crear planins y horarios que, luego, nunca realizo. Adoro usar colorines en mis libretas, pero, odio cuando provoco en ellas un manchurrón (muy a menudo).

Me encanta ponerme calcetines totalmente diferentes, llegando a combinar altos con bajos, negros de cuadros con blancos lisos.

No puedo dejar de beber a morro de botellas, jarras y cartones. De esta manera, la bebida sabe mejor.

Adoro comerme un paquete de patatas a la primera, pero, después me mortifico pensando en el dinero malgastado tontamente (sobretodo si sueles comer cuatro en una semana).

Me chifla ordenar mi cuarto, aunque lo haga bastante poco, debido a mi falta de constancia en dejar las cosas en su sitio.

Adoro pensar que he aprovechado el día, pero, también me encanta tirarme a la bartola horas y horas.

Me gusta proponerme no salir en todo el fin de semana, con la intención de estudiar, y acabar de fiesta.

No puedo escribir con bolígrafos ‘’BIC’’, ya que me ponen de los nervios. Solo puedo escribir con ‘’Pilots’’, pero no aguanto que se transparente la tinta en el papel.

Pero lo que más adoro de este mundo, es tirarme horas y horas cantando. Suelo narrar las acciones que hago en forma de musical.

Lo que más detesto es el coco, su aroma y su sabor me parecen nauseabundos.

Y sobretodo, odio ver pasteladas y el color rosa, pero, a pesar de ello, soy lo más ñoño, amoroso y cariñoso que ha ‘’parío’’ madre.

sábado, 25 de diciembre de 2010

CENSORED:

Estoy censurado. Ya no puedo ni relajarme y expresarme mediante palabras.

Moribundo, como un cuerpo sin alma, dedico horas y horas a intentar buscar la solución. ¿Cómo es posible? Este estado de estrés continuo me está matando poco a poco.

Las Navidades ya dejaron de ser una fiesta de alegría y felicidad, ahora tan solo sirven para torturarme mediante las melodías de villancicos y risas escandalosas.

Quiero despedirme de estas fechas, este año regalé todo mi espíritu navideño, ya no albergo nada de él en mi corazón.

¿Y a ti? ¿Te sigo guardando? Hubiese deseado que me reparasen el corazón estas fiestas, que Papa Noel, o quizás los tres reyes magos, curasen con su magia todos los destrozos que provocaste.

Ni el champán ni los riquísimos postres navideños pueden saciarme. Para colmo, lo único que recibo es carbón. ¿Habré sido yo el malo?

Solo tengo algo claro, necesito un cambio y un giro enorme en mi vida, otro más. Experimentar nuevas vivencias y aventuras.

Madame Christ tiene que despertar. Despierta… despierta… y conquista lo que otros no pudieron…

domingo, 19 de diciembre de 2010

La corriente:

Algunas veces siento que vivo en un continuo río. Siento que la corriente me lleva, me ahoga, me congela… siento que no soy libre, que siempre he de seguir el mismo recorrido.

Algunas veces siento que no hay nada más. Nada más allá.

Quisiera poder sentirme a gusto. Seguir ese curso, para llegar a la desembocadura. Pero mi alma desea ver nuevos paisajes. Desea recorrer otros ríos, nunca llegar a la desembocadura.

Solo hay una meta posible, y mi río no llega a ella.

Todo el mundo me llama iluso. Adoraría poder quedarme en mi río, sentirme en paz y armonía, sentir que es mi hábitat.

Es muy duro el tener que empezar de nuevo. Es muy duro intentar que los demás te entiendan y no encontrar ni pizca de entendimiento.

Desearía poder terminar de una vez…

Otros antes que yo abandonaron el río, y también se les tacharon de ilusos.

Si ellos consiguieron irse, lograr sus sueños… sus objetivos ¿por qué no yo?

Nunca pensé que sería tan duro, pero estoy dispuesto a ello.

Por ahora, lo único que puedo hacer es coger los remos, y seguir intentando no llegar a la meta equivocada. Seguir intentando llegar a mi propia desembocadura, a mi propio fin… y con él, a ti.

domingo, 21 de noviembre de 2010

El nacimiento de una estrella.

Hay días tristes, y otros días aún peores. Hay días emocionantes, con millones de aventuras. Hay días espeluznantes, donde a cada paso no puedes dejar de temer lo que haya atrás. Y también, días melancólicos, en los que te viene a la mente las estrellas que contemplaste ayer.

Quiero hablaros de esos días en los que, de la nada, ves ese brillo, dejándote ciego por un momento. Ese precioso día, en el que andando por la calle, una nueva estrella te ilumina, te daña la vista y te vuelve loco. Loco de amor.

Siempre andaba buscándola, recuerdo, ahora que la hallé. Siempre trataba de obligarme a verla, a descubrirla y, olvidar con ella las estrellas de un pasado. De nuevo, Cupido me la ha jugado, regalándomela cuando menos imaginé que llegaría.

Tú, posible estrella que me invitas a pensar, a viajar, a enloquecer, gracias.

No sé si algún día lograré alcanzar dicha estrella, enamorarla radicalmente. Por ahora, viajeros galácticos me enseñan sus métodos, pero todos me parecen ridículos.

Quizás lo más fácil sería ser yo mismo, armarme de valor y contarte las mil y una cosas que podría llegar a pasar… o tal vez no.

Solo el tiempo lo dirá.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Transmigración otoñal.

¿Que por qué escribo tanto últimamente? Será que estamos en mitad de la estación donde las musas recorren las manos de los escritores, bailan para los ojos de los pintores y cantan a los oídos de los músicos.

Será que estamos en pleno otoño, esa estación en la que todos nos desprendemos de nuestras capas antiguas, teñidas de colores marrones, para intentar sacar una nueva faceta que nos venga mejor en las próximas estaciones.

Intento desprenderme de lo negativo mediante palabras, desprenderme de todo lo referente a tu persona, desprenderme del exterior y centrarme en el ‘‘yo’’. Luego, desde ese ‘‘yo’’ buscar las cosas relativamente importantes.

Para deshacerme de ello, hago las típicas acciones que hacen los malentendidos con el amor. Bailo debajo de la lluvia, sintiendo como cada gota me arranca la sensación de tus dedos en mi piel. Salto en los montones de hojas secas, para oír ese estupendo sonido que producen, olvidando las melodías que generabas tú. Observo los centelleantes relámpagos, y esas tormentas tan hermosas, y con su luz, intento borrar el rostro que guardan mis ojos de ti.

El otoño me ayuda, en cierto modo, a olvidarte, pero temo que después del invierno, llegue la primavera, reavivando todo lo olvidado, y haciéndome perder de nuevo la razón.

Perderla, incontroladamente, por ti.

sábado, 30 de octubre de 2010

Acordes de amor.

Lo mejor de la música son las maravillosas sensaciones que te pueden transmitir, como se acuerdan a tus estados de ánimo, haciéndose una contigo. Una especie de polvo musical.

Me encanta no saber que me preparará la siguiente canción de mi reproductor, puede que me transmita la alegría que necesito para continuar adelante, o que me haga llorar melancólicamente, y con ello, desahogarme de los problemas acumulados.

Me encanta tirarme horas y horas oyendo canciones y perdiéndome en diferentes mundos. Mundos de hierro y roca, donde te vuelves frío como el acero; mundos de caramelo, donde te ablandas como una nube de algodón.

Lo más bonito de este mundo sería transmitir esas sensaciones a los demás, crear, con mi voz, un mundo entero para que explorasen todos los rincones de su corazón.

Y, sobretodo, cantarte a ti, hacerte vibrar, sentir y llorar. Contarte todas nuestras historias, tirarme la noche contigo, en la cama, mientras nos hacemos uno.

Tú eres mi música, tú eres mi voz.