domingo, 16 de septiembre de 2012
Los sentimientos de los cazados.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Una entrada más a la vida de Mr. H
jueves, 13 de septiembre de 2012
Apocalipsis según Van Rose.
martes, 28 de agosto de 2012
La Panacea Universal.
No, no me refiero a esa simpleza acústica, obra de ''El Señor'', ese llamado Dios, que te nutre el alma, dándote de mamar de su armonía celestial, fruto de corridas de ángeles en un vano intento de reproducción.
Hablo de la simpleza destructiva, maltratadora de genios sin musas acompañantes, machacándolos hasta convertirlos en burdos barrenderos de su propia genialidad.
Hablo de esa monotonía asesina de héroes que, hartos de combates contra bestias inmundas y de salvar bellísimas doncellas y princesas engreídas, se cuelgan del árbol más cercano, sentenciando el final de sus existencias, deteniendo el ''tempo'' de sus latidos tras el nudo de la soga.
¿Cómo evitar sumergirme en un baño caliente, mejorándolo con sales aromáticas, a ritmo de una buena última canción, y con graves hemorragias provocadas intencionalmente en mis extremidades? ¿O cómo evitar caer dentro del saco de sueños rotos barridos por un idéntico yo frustrado, sin motivaciones, cansado de luchar?
He aquí la respuesta a nuestras incógnitas: .
viernes, 15 de junio de 2012
Fruto marchito.
Busqué y perdí la cordura. Enloquecí con cada búsqueda, cada día mi enajenación aumentaba, deliraba.
Y en mitad de aquella confusión delirante me paré, víctima de mis ilusiones, mis engaños y del cansancio.
Escocían mis entrañas y mis ojos, secos, lágrimas anhelaban.
La causa de aquel sin vivir estaba ahí, destrozando mi espíritu, mi raciocinio y aniquilando mi ser.
Desecho de los sueños por los que luché y cabalgué, me abandoné. Y mi cuerpo, demacrado, el bello abono de mi tierra pasó a ser. Tan solo sobrevivió una parte, mi corazón, delirante, esperando a que algún día lo reanimaran con los jugos de Morfeo y pudiera emprender de nuevo aquel viaje ensoñecedor: la busca de nada, para nada.
Y cuentan que ahí continúo, vacío, podrido, sin ser pero siendo, sin existir pero existiendo, sufriendo, alma errante, juguete de un bebé alado que, tras ser su fiel amante, me abandonó.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Dafne, dioses y demás menesteres.
Decías que veías el futuro, que sabías todo lo venidero. Yo te abraza y rogaba que todo siguiera brillante, irradiando más luz que las estrellas.
Dijiste una vez que veías un final, de forma borrosa, una mancha en un paisaje dorado. Un muerto en medio de la pista de baile. Yo lloraba y lloraba, mientras rezaba para que fuera tan solo un sueño, una ilusión, el miedo del tonto enamorado que teme perder su compañero.
Me besabas y vivíamos en un paraíso, una época de esplendor de amor, los amantes de Cupido envidiaban nuestra pasión.
Tanto amor y dicha les dio envidia, dioses engreídos que no podían apartar los ojos de dos personas que vivían la mejor historia de amor que los mitos recordaran.
Llegó aquel baile que tan lejano había quedado… Y en el medio de los acordes mis besos dejaron de fascinarte. Entre melodía y melodía nos fuimos apagando. Todo pasó entre canción y canción. Te fuiste y los dioses ganaron la partida.
Me quedé ciego, dañado por la melancolía de tu pelo y la tristeza del recuerdo de tus ojos. Y caí, y caí. Ese pozo profundo y sin final fue mi hogar, una caída constante en la que la luz no iluminaba mi cuerpo.
Y ahí continuo, bajando y bajando, sumergido, cayendo hacia la profundidad. Perdido entre las profecías del Oráculo, esperando a que mi destino por fin llegue, iluminando de nuevo mi vida, poniendo rumbo a mi camino.
PRINCIPIO.